Túnez, de la revolución a la división

Ya han pasado poco más de 2 años desde que Mohamed Bouazizi se inmoló en la plaza de Sidi Bouzid, acto que desataría una serie de protestas y disturbios en contra del gobierno y que tendría como consecuencia la huida de quien se había perpetrado en el poder: Ben Alí.

Se habló por meses de la revolución que Túnez había emprendido y que serviría como guía a muchos otros países de la región. Sin embargo, ahora el país se encuentra dividido e inconforme con el gobierno liderado por el partido islamista – supuestamente moderado- Ennahda (también conocido como Al Nahda), electo en octubre de 2011 y el cual fue resultado de una coalición de diferentes partidos.

Durante esta semana ocurrieron eventos que podrían determinar el futuro político y social de este país y que se verá reflejado como una consecuencia de su revolución, aún cuando para algunos, es precisamente eso lo que se debe retomar.

Disturbios en Túnez/ Fuente: Al Jazeera

Disturbios en Túnez/ Fuente: Al Jazeera

El mártir

El miércoles 6 de enero, el líder opositor del partido de izquierda Patriotas Democráticos, Shokri Belaid, fue asesinado por un par de personas aún no identificadas. Los testigos aseguran que un sujeto le disparó varias veces y luego huyó en una motocicleta conducida por algún cómplice. Belaid era conocido por ser un activista y un político sumamente crítico en contra del gobierno de Ennahda, a quienes acusaba de poner sus intereses religiosos por encima de las necesidades del país. Días antes, Belaid había acusado a Ennahda de contratar a gente para atentar en contra de la reunión de su partido.

Shokri Belaid/ Fuente: Al Jazeera

Shokri Belaid/ Fuente: Al Jazeera

El asesinato generó gran conmoción en el país, pues miles de personas se presentaron en el funeral de Belaid y gracias a la Unión General Tunecina del Trabajo (UGTT), se organizó una huelga de protesta por la violencia en el país y en especial en contra del partido gobernante, a quien acusan de ser culpable del homicidio. Las sospechas se basan en que durante los anteriores meses han ocurrido ataques hacia políticos de oposición, jefes sindicales, periodistas y artistas. Incluso, la esposa de Belaid, Basma Khalfawi, mencionó que demandaría al líder del partido islamista, Rachid Ghannuchi, por la muerte de su esposo.

Eso en la capital, pero en todo el país hubo manifestaciones de indignación por el crimen. Además, y lo que resulta más importante, el asesinato corroboró el problema latente que había en el gobierno: la división interna tanto entre partidos, como dentro del mismo partido gobernante. El país parece estar dividido en liberales desencantados por el resultado de la revolución, y los islamistas conservadores.

El problema social

Si bien es cierto que no hay entendimiento entre islamistas y aquellos liberales laicos, eso sólo es una de las fracturas en Túnez. Otra división que resulta importante es la propia segmentación que hay en el partido islamista, ya que se encuentran los radicales y moderados. El asesinato de Belaid fue condenado por el gobierno, sin embargo, hay ciertas reformas que han hecho durante su periodo en el gobierno que ponen en duda su aspecto moderado en cuanto al islam. Un ejemplo de ello es la fuerza y terreno que está ganando la rama salafista (imponen la sharía, ley del islam) en algunas regiones del país.

Otro ejemplo es la promoción de leyes que se oponen a la equidad de género, mucha gente teme que estas medidas se oficialicen una vez creada la constitución. La cual, por cierto, ha quedado nuevamente suspendida esta semana. Partidos izquierdistas decidieron suspender su intervención en la Asamblea Constituyente que conforman con los partidos islámicos, esto después de conocerse la noticia del asesinato de Belaid. La Constitución tiene más de un año tratando de ser redactada, y eso ha creado más problemas en Túnez, pues no están completamente definidos los roles políticos, situación que sin duda puede provocar problemas y conflictos en un futuro cercano.

Disturbios en Túnez/ Fuente: Al Jazeera

Disturbios en Túnez/ Fuente: Al Jazeera

La solución

La misma tarde del asesinato, el primer ministro Hamadi Jebali, propuso disolver el gabinete y conformar un gobierno de tecnócratas que no tendrán afiliación política alguna. Además, mencionó que en su plan se harían elecciones pronto que serían ser vigiladas por organizaciones internacionales para garantizar la transparencia y la democracia; y que los ministros actuales no podrían postularse. En su discurso mencionó la razón de su decisión, la cual atribuyó a que después del fracaso en las negociaciones con respecto a cambios en el gabinete, era necesaria la formación de un nuevo gobierno tecnócrata. También anunció que a mitad de la próxima semana presentaría al posible nuevo gabinete.

Hamadi Jebali/ Fuente: Al Arabiya

Hamadi Jebali/ Fuente: Al Arabiya

Esto creó una serie de opiniones contrarias, en especial dentro de su partido, quienes anunciaron que el primer ministro había hecho la declaración sin consultarlo con ellos; por lo que reprueban completamente su solución y se rehúsan a aceptar la medida propuesta. Como réplica, mencionaron que el gobierno que necesita Túnez en estos momentos es un gobierno político que continúe negociando con otros partidos para formar una coalición donde los ciudadanos se vean representados.

Jebali mencionó en días pasados que estaba seguro de obtener el apoyo de su partido, aunque no especificó cómo. Lo cierto es que obtener el apoyo parece muy improbable y arrastrará al país a una incertidumbre mayor, por lo que Jebali asegura que dimitirá si su propio partido Ennahda y los demás no aceptan su proposición.

Letrero: "Hoy Shokri, ¿quién será mañana?"/ Fuente: Al Jazeera

Letrero: “Hoy Shokri, ¿quién será mañana?”/ Fuente: Al Jazeera

El hecho de falta de unidad puede ocasionar serias repercusiones en un futuro, en especial por la vulnerabilidad en que se encuentra el país. Es claro que no se ve un camino trazado para Túnez, ni mucho menos para la forma en que se gobernará, a la cual la falta de constitución agravará bastante. Aparentemente, los tunecinos no han podido ver consolidada su revolución; la violencia política y social se ha incrementado y la tensión parece cada vez mayor, además de que cada vez hay más manifestantes que exigen una nueva lucha. Nos tocará ver en las próximas semanas qué es lo que pasa con Túnez y cómo consiguen –o no- respetar los principios de su revolución.

Por: Frida Arriaga/@ frieDen19

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El Cafetín de las 5

Revista cultural con sede en la Ciudad de México. 25 de abril 2011
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