¡Lux aeterna!

Existe un letrero por el que paso cotidianamente en la ciudad que porta un mensaje simple pero atractivo. “Más luz más seguridad” reza el texto y las posibilidades de interpretación son infinitas para alguien con tiempo en sus manos y tráfico en el horizonte. Aquí van.

Uno de los componentes semióticos fundamentales de cualquier mensaje es el famoso emisor. Ese que protagoniza las primeras nociones de comunicación a las que somos expuestos, en el muy lineal y aburrido diagrama emisor-mensaje-receptor. Sabemos que la realidad no opera siempre así. El emisor puede ser brutalmente interrumpido por una parte sustancial de la vajilla de la casa en una discusión, o puede convertirse en receptor de un mensaje que aún no emite.

Las combinaciones son tan abiertas como lo son las comunicaciones entre las personas. Sin embargo, se reconoce que para todo mensaje (inclusive los divinos), existe una fuente.

¿Cuál es la fuente que podría atribuirse el mensaje de la luz? En primer lugar pensé en una tienda de artículos para bebés. Sabemos que nadie les dice a los padres cómo ser padres, y esto resulta ser a propósito, pues de otra manera interrumpiría el jugoso negocio de sacarle provecho a esa ignorancia. Llámense “sonidos naturales armonizadores para que el bebé no nazca con verrugas” o “papilla añeja machacada por pezuñas de caballos criados en Malasia”, la cantidad de productos destinados a la inexperiencia paternal (cada par de padres quieren hacerlo mejor que los suyos y pocos escatiman esfuerzos) es ilimitada y sumamente rentable.

Así que pensé que un lugar que ofertara lámparas para la mesita de noche del cuarto del bebé podría haber empleado el mismo slogan. Hace sentido. Entre más luz, más seguridad para aquellos pequeños que piden no cerrar por completo la puerta o que vieron con una mirada documental Monsters Inc. Pero no era el caso.

Mi segunda opción para dar con la identidad de la fuente me vino de manera providencial. Luz, seguridad, más, luz, desciende, seguro, más, ¡lo tengo! ¡Es un templo cristiano! ¡Alguna secta novedosa que se anuncia por medio de lonas en la ciudad! ¡Claro! ¡La luz de Cristo/Vishnu/Buddha/sus derivados que desciende sobre nosotros, entre más luz, más seguridad, necesitamos la luz en nuestro corazón! Pero justo cuando buscaba en la lona algún número para empezar a llenarme de fotones sagrados caí en cuenta que esa tampoco era la fuente del mensaje.

Menuda decepción al enterarme de que era el muy laico Gobierno del Distrito Federal quien convencía a sus ciudadanos de las bondades de la fascinación de Newton.

Así que entre más luz, más seguridad, según el razonamiento lógico del programa que empezó en la Delegación Miguel Hidalgo. ¿Qué clase de silogismo se construyó para llegar a tal conclusión? ¿Cuáles fueron las premisas? Aventuremos uno:

A) La luz ilumina

B) Iluminado, todo se ve mejor

C)Al haber más luz, podré ver mejor por dónde camino

D) Si veo por donde camino, estaré seguro de que estoy en la calle correcta.

E)rgo) A mayor luz, mayor seguridad. ¡Voilà!

Pero pronto encontré que esta construcción también estaba viciada: nadie camina en la ciudad a menos que quiera llenarse los pulmones de elementos tóxicos y hagas lo que hagas lo más seguro es que nunca acabes en la calle correcta. Ni a pleno rayo de sol.

Fue así como llegué entonces a comprender que el sentido de la frase era mucho más amplio y ambicioso de lo que pude haber pensado. Más luz, más seguridad. Claro. La luz asusta a los criminales. Si asusta a los vampiros, a los monstruos y a los emos, ¿por qué no habría de hacerlo con los maleantes? Todo tenía lógica ahora. La luz como el agente poderoso que cambiará de manera radical la situación de seguridad en la ciudad. No más noches oscuras: mejor postes con focos de 100kw cada 10 metros para que, como veneno para ratas, éstas ni se acerquen. No más callejones en penumbras para que con seguridad no haya más embarazos imprevistos.

¡Ahora hasta la Estela de Luz tiene sentido! Pobre Calderón incomprendido. El hombre que luchó haiga sido como haiga sido contra la delincuencia se adelantó a su tiempo presagiando que sería la luz lo que erradicaría la criminalidad en nuestros tiempos.

En la imagen se muestra a los pocos y adelantados mexicanos que celebraron con fuegos artificiales el advenimiento de la paz y la tranquilidad.

En la imagen se muestra a los pocos y adelantados mexicanos que celebraron con fuegos artificiales el advenimiento de la paz y la tranquilidad.

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El Cafetín de las 5

Revista cultural con sede en la Ciudad de México. 25 de abril 2011
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