Cuba; bajo la mira

“En general, los hombres juzgan más por los ojos que por la inteligencia, pues todos pueden ver, pero pocos comprende lo que ven.”

Nicolás Maquiavelo

El pasado 24 de febrero existía una gran expectación en torno a la isla caribeña que los hermanos Castro controlan y administran. Un día anterior, el actual Presidente cubano, Raúl Castro afirmó que tenía que dar un importante anuncio al día siguiente; fecha que se esperaba la reelección del mandatario para otro periodo. A pesar de que las declaraciones previas anunciaban que existiría un cambio en el régimen cubano, pocas eran las esperanzas de que pudiera ser un cambio estructural.

Los hermanos Castro durante la sesión del Parlamento Cubano / Fuente: SIPSE

Los hermanos Castro durante la sesión del Parlamento Cubano / Fuente: SIPSE

El día llegó y aquel domingo 24, el presidente cubano Raúl Castro fue reelegido para otro mandato de cinco años en el cual debería preparar al próximo dirigente que lo sucedería en el año del 2018. Ese mismo día, Castro nombró a Miguel Díaz-Canel, de 52 años, como el número dos del Estado comunista y al respecto, Castro afirmó que se trata de una “transferencia paulatina y ordenada” del poder a las nuevas  generaciones.

Asimismo, Castro reitero que el relevo generacional que se está planteando en la isla, se trata de un “proceso que debe continuar en este quinquenio y actuar en lo adelante de manera interrumpida y previsora a fin de evitar que se repita la situación de no contar oportunamente con suficiente reserva de cuadros preparados”.

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Miguel Díaz-Canel / Fuente:Prensa Latina

Es importante retomar la trayectoria de Miguel Díaz-Canel puesto que su nombramiento no es en ningún momento fruto de la casualidad. Con formación en el Partido Comunista desde su juventud, Díaz-Canel es uno de los funcionarios nacidos luego de la Revolución cubana de 1959 que alcanza altas posiciones. Nacido en 1960, perteneció a las fuerzas armadas de 1982 a 1985.

En el año de 1987 encabezó un contingente que viajó a Nicaragua para apoyar al gobierno sandinista en dicho país, contingente que libraba una guerra contra fuerzas partidarias del exdictador Anastasio Somoza, apoyadas por los Estados Unidos. A su regreso a Cuba en 1989, ocupó distintas funciones dentro de la Unión de Jóvenes Comunistas. Dos años más tarde ingresó al Comité Central del PCC donde ocupó distintos cargos. En el 2009, Raúl Castro lo nombró ministro de Educación Superior y en el 2012 fue designado como uno de los vicepresidentes del Consejo de Ministros en sustitución del veterano José Ramón Fernández.

Al respecto de este nombramiento, existieron distintas declaraciones. Por una parte, Yoani Sánchez afirmó en su blog que “el reloj biológico ha forzado al régimen cubano a señalar públicamente quién es el delfín” y describió a Díaz-Canel como “comedido en público y de aspecto sobrio, parece conocer que el carisma sólo trae problemas cuando se está tan cerca de la nomenclatura histórica”. Por otra parte, Arturo López Levy, experto en temas cubanos en la Universidad de Denver, afirmó que “la promoción de Díaz-Canel debería ser interpretado como parte de una cambio institucional en la forma en que la élite cubana es promovida”. Del mismo modo, López Levy comentó para Reuters que la ventaja de Díaz-Canel está basada en que “tiene conexiones importantes con las dos mayores instituciones: el partido y las fuerzas armadas”.

Cuba vive actualmente una reestructuración que a ojos de los Estados Unidos, principalmente, es insuficiente. Este mismo domingo, se eligieron nuevos miembros al Consejo de Estado, principal órgano ejecutivo del país (encabezado aún por Raúl Castro y por el recién nombrado vicepresidente, Díaz-Canel). De los 31 miembros del Consejo, 17 fueron elegidos para su primer periodo, 13 de los miembros son mujeres y 12 miembros son de raza negra o mestiza.

Además del cambio generacional en Cuba, desde que Raúl Castro sucedió a su hermano en la presidencia en febrero del 2008, Raúl emprendió reformas con el fin de insertar elementos de economía de mercado dentro del sistema estatal pero sin modificar o reducir el poder del Partido Comunista de Cuba. Del mismo modo, ha habido reformas sociales en donde se permite a los cubanos comprar teléfonos celulares y computadoras, así como concederles el derecho de hospedarse en hoteles. Asimismo, se aprobó una nueva ley migratoria que liberó en enero a los cubanos de los permisos de viajes y les concedió el derecho de obtener un pasaporte (pero que aún posee determinadas limitaciones). Sin embargo, en la isla caribeña no existen garantías plenas para la libertad de expresión, libertad de asociación y el ejercicio de la manifestación.

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Fuente: The New York Times

Tras estos cambios en la cúpula política de Cuba se pone de facto como lo menciona la bloguera Sánchez, el cambio generacional que se está dando en Cuba y que demuestra la necesidad de dejar a la isla caribeña en manos de personas afines a la ideología castrista. Usualmente se le considera al régimen cubano de corte comunista, sin embargo se cae en una imprecisión dado que en teoría, el comunismo representa la desaparición del Estado. Otro hecho importante a destacar es aquel donde se critica al gobierno Cubano bajo la lupa neoliberal y occidental. Los detractores del régimen castrista promueven un sistema democrático y económico como el que rige los países de Europa y los Estados Unidos (sí, esos mismos modelos que parecen funcionar pero lo hacen para una minoría, mientras que el grueso poblacional es reprimida durante las manifestaciones y huelgas generales llevadas acabo dentro de esos mismos modelos ideales).

Ni el gobierno cubano ni la vida en la isla es perfecta, existen casos de disidencia como en todo país, la cuestión incide en que no existen garantías para expresar dicha opinión contraria al régimen. No existen garantías para al respeto a los derechos humanos, como en cientos de países del orbe pero me parece que la cuestión incide más que en un interés genuino por las libertades individuales y los derechos humanos, en intereses comerciales e ideológicos. Es muy sencillo juzgar a la isla, a su gente y a su gobierno desde nuestra perspectiva de país democrático y libre, pero del mismo la isla podría criticarnos por nuestra desigualdad social, niveles de pobreza, bajo nivel educativo, entre muchas otras cosas.

Nemo el Capitán

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El Cafetín de las 5

Revista cultural con sede en la Ciudad de México. 25 de abril 2011
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