Vale la pena buscarlos

Es muy difícil conseguir dinero para hacer una película. En México muchas  películas  se quedan en el tintero precisamente por la falta de apoyos económicos, y las que logran ser filmadas se lo deben prácticamente todo a los organismos públicos. De ahí que pasen cosas curiosas como que la película de “El Infierno” de Luis Estrada estuviera financiada por el Gobierno Federal y los festejos del Bicentenario.

El de “El Infierno” es un caso curioso que muchos prefieren ignorar, pues esconde un contraargumento a las más endebles (pero no por ello menos populares) teorías de conspiración, control gubernamental y censura. Si antes López Portillo no pagaba para que le pegaran, Calderón financió que su propia zarandeada.

La cuestión es que los proyectos artísticos/culturales (como el cine) sufren no sólo en México, sino en el mundo, para conseguir los apoyos económicos necesarios. No todas las películas sufren lo mismo. Mientras que desde ahorita ya está aprobado el presupuesto (se maneja la figura de 200 millones de dólares) para la segunda parte de los Vengadores (que aún ni siquiera tiene guión), hay historias que sólo necesitan encontrar un distribuidor o patrocinador local y que fallan en el intento.

Es muy difícil conseguir dinero para hacer una película…pero lo es más conseguirla para un documental.

Una de las razones elementales por las que esta lucha es mayor parte del supuesto de que “películas” y “documentales” son dos categorías distintas. Adrede me he referido a ellas en esta doble noción porque así es como suelen percibirse en nuestros tiempos. Cuando elegimos ver una película (que resulta ser un documental) con alguien más, pareciera un delito, una falta de respeto no avisar de antemano: “es un documental”. De inmediato la cabeza se llena con imágenes del último vuelo de los gansos en Canadá, narrado todo por una voz somnífera que induce estados de coma. Eso es el documental, al menos en nuestro país.

No sé de dónde viene esta idea. Tiendo a creer que, como buena parte de las nociones que hoy en día aún dominan entre los mexicanos, se gestó en algún momento de ese tiempo paleolítico llamado siglo XX en México. Me imagino que el férreo control estatal del PRI y (ahí sí) la censura rampante, permitían que sólo se exhibieran los documentales de los gansos o del cuerpo humano. Tan inofensivas que son las células. No había espacio para el cine crítico y saltaban las alarmas aún con algunos esfuerzos benignos de Hollywood.

Por ejemplo, tuvieron que pasar 16 años para que se estrenara en México “La Última Tentación de Cristo”, la cinta de Martin Scorsese que se filmó en 1988 y que sin duda representaba una verdadera amenaza institucional para el México democrático del PRI.

Ni imaginar que algo así pudiera pasar en los canales de Televisa:

Pero volvamos a los documentales. Carentes de una tradición documentalista por obra y gracia de esta doble censura (la del gobierno y la de las audiencias que los desdeñan) los mexicanos del presente sufrimos para encontrar películas de este género en salas comerciales o en el videocentro de la colonia.

Debe mencionarse que de unos años para acá se han venido elaborando documentales de excelente manufactura en el país, apoyados por concursos o festivales fílmicos del estilo Ambulante o el Festival de Morelia. Sin embargo, muy pocos de los que llegamos a atrapar en estos ámbitos llegan a las salas comerciales, para un público más amplio y con mayores facilidades para todos; la principal de éstas siendo que se conozca la historia que se narrra (probablemente la semilla de todo documental).

En fin, que el mundo del documental es uno terriblemente estigmatizado, denostado y menospreciado dentro de nuestras fronteras. Lo bueno es que por canales como internet podemos enterarnos de las historias que se narran en otras latitudes, que pueden llegar a ser igual o más poderosas e innovadoras que las que encontramos en el cine de ficción.

Y es aquí donde aparece “Searching For Sugar Man”, la película reconocida como el mejor documental en la última edición de los premios de la Academia y que narra la historia de Rodríguez. Así, sin nombre.

Tampoco busque el trailer. Déjese llevar por una vez en su vida.

Tampoco busque el trailer. Déjese llevar por la historia.

Si usted no sabe quién es Rodríguez, no lo vaya a googlear antes de buscar la película. Las búsquedas, como bien demuestra el filme, bien valen la pena.

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Trackbacks

  1. […] Esta película ya ha deambulado, como el mismo Sugar Man, por varias salas de nuestro país, vía la muestra internacional de la Cineteca. Sin embargo ahora llegará a un amplio público la historia ganadora del Óscar al Mejor Documental en la pasada entrega de estos premios. Una joya cinematográfica y humana imperdible.  […]

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El Cafetín de las 5

Revista cultural con sede en la Ciudad de México. 25 de abril 2011
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