Nosotros los nobles

El cine mexicano es discriminado incluso sin antes ser visto. La frase “es mexicana” suele ser sinónimo de pésima calidad, cúmulo de clichés y un vocabulario harto soez y vulgar. Para mucha gente basta esa frase para no entrar a la sala. Hay películas que cargan con toda la culpa de reproducir estos estereotipos (véase Martha Higareda y Eugenio Derbez), pero de vez en cuando se estrena una película que busca cambiar esa impulsiva reacción al escuchar “es mexicana”.

NosotroslosNobles

Tal es el caso de Nosotros los Nobles (2013), que es muy estereotípica, pero lo sabe, lo aprovecha y de ahí surge su comedia. La historia sigue a la familia Noble; tres jóvenes y su millonario padre constructor (Gonzalo Vega). Está el “mirrey”, interpretado por Luis Gerardo Méndez, la “lobuki” por Karla Souza y el “hipster” a cargo de Juan Pablo Gil. Germán Noble, el padre, busca darle una lección a sus hijos, por lo que finge estar en bancarrota. Esto obliga a los hijos a buscar trabajo. Acto seguido, el público risa y risa.

La comicidad de esta película no es nada nuevo, sus chistes son predecibles y se basan en satirizar arquetipos de ricos y pobres. Todos los personajes están llenos de clichés pues se basan en éstos. Sin embargo, eso se deja claro desde el inicio y las actuaciones no buscan hacer una pretenciosa representación de estas tribus urbanas o personajes del folklor mexicano. Los personajes logran ser la epítome del grupo que representan –menos el hipster– y todos cuentan con atinados gags que son capaces de hacer reír a un público diverso.

Este es el primer largometraje de Gary Alazraki, hijo del conocido publicista Carlos Alazraki, el cual por supuesto tiene su cameo. La película está inspirada en El gran Calavera (1949) de Luis Buñuel, aunque dista mucho de ser una producción digna de éste. La historia es simple pero se cuenta ágilmente, no hay momentos aburridos y la comedia tiene sus tiempos bien establecidos. Hay peseros, hay groserías y hay una visión estereotípica de los ricos y los pobres pero estos elementos son usados para causar risas y no para hacer un intento pretencioso de moralizar sobre la realidad del país.

El guión se desarrolla de manera fluída. Sin embargo, hay uno que otro hoyo en la trama que le resta cohesión a la historia. Por otro lado, el personaje del hipster es el menos útil en la trama. Su historia parece desechable y al parecer ni director ni actor supieron darle el giro necesario para lograr la satirización de tan característico personaje en estas épocas posmodernas. Por otra parte, Luis Gerardo y Karla Souza tienen un buen desarrollo y son los culpables de arrancar las más grandes carcajadas de la película.

Nosotros los Nobles no es una película conceptual ni tiene ejes innovadores del lenguaje audiovisual, no busca tenerlos. Es una película comercial bien lograda, ligera, con buenas actuaciones que entretienen y divierten, un final predecible y  moralino pero de esos que le gustan a la gente. Es un modesto paso hacia un cine nacional más desarrollado. Un paso que le quita peso a la maldición del “es mexicana”.

Por Daniela S. /@ItsDaniee

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El Cafetín de las 5

Revista cultural con sede en la Ciudad de México. 25 de abril 2011
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