Lo dijo un pajarito

El destino tiene formas curiosas de jugar con nuestra mente. Hace algunos días, cerca de la casa de la abuela de Hugo Chávez, Nicolás Maduro empezó su campaña por la presidencia del país caribeño. Como era de esperarse, sus alusiones fueron dirigidas al ex-comandante en jefe casi de manera única. Si Maduro está ahí es por Chávez, y así lo reconoce el mismo bigotón, pero sabe que ahora necesita la legitimidad de ese otro ente social invocado hasta el cansancio en la política: el pueblo.

Parecería suficiente con que Chávez lo hubiera ungido como su sucesor ya desde la campaña electoral del año pasado que ganara el comandante, pero siempre en democracia en necesario mantener las formas, que suelen dar una imagen más democrática y progresista que las leyes, las libertades o cualquier otra medida política.

Así como en México el presidente Peña y compañía hicieron “pública” su declaración de bienes desde el arranque del sexenio: ese fue el titular que acapararon los periódicos y las notas informativas, pero una vez que se topaba uno con la declaración quedaba clarísimo que se trataba de todo menos eso. Era más un concurso de “a ver quién tiene más hectáreas”, repartidas entre departamentos, casas o terrenos. La declaración de bienes era un listado de propiedades (donde destaca el gusto priísta por “obras de arte” y “joyas”), donde destacaban las figuras de “donación” de terrenos, como en el caso del presidente, que días antes de ser nombrado candidato por el PRI,  recibió  “donaciones” de obras de arte, joyas, y tres bienes inmuebles (dos casas y un terreno).La declaración patrimonial íntegra se puede consultar aquí.

Es decir, en forma, Peña Nieto y compañía sí presentaron su declaración patrimonial. ¿El fondo? Está muy oscuro.

Del mismo modo se identifica a la contienda electoral en Venezuela como una lucha que rompe con la mayoría de las normas democráticas de igualdad y condiciones. No podemos esperar que la democracia se convierta únicamente en un conteo de votos, sin tener en cuenta cómo llegaron esos votos a la urna.

Sin embargo Maduro y Capriles entran ambos en este juego extraño de las formas. Y digo extraño a propósito y porque ellos mismos (sobre todo Maduro) se han encargado de que la contienda venezolana se convierta en un espectáculo poco comprensible para los que no somos venezolanos.

Cortesía: Rayma. El Universal (Venezuela)

Cortesía: Rayma. El Universal (Venezuela)

Un día, Maduro compara la muerte de Cristo (en plena semana santa) con la del comandante Hugo Chávez. Al otro, Capriles y el “presidente encargado” se suben al ring para ver quién es más hombre y seduce más mujeres. Y finalmente, el candidato oficialista asegura que, orando, se le apareció un “pajarito” que rodeó su cabeza silbando (silbido que el candidato respondió con otro) y que entendió se trataba del visto bueno de Chávez al arranque de la campaña de 10 días que se celebra en Venezuela.

Aquí a México llega la noticia del “pajarito” y de inmediato se vuelve tópico de broma, de burla, de mofa. La noticia misma es presentada en los noticieros no como un hecho relevante internacional, sino en una sección de cosas chuscas y con un tono sarcástico. En pocas palabras, Maduro va de ingenuo para abajo, o al menos es lo que dicen con sus ojos o su tono de voz los comentaristas nacionales. Quisiera ver que alguna vez López Obrador hubiera dicho que una gaviota con el espíritu de Lázaro Cárdenas lo visitaba para legitimar su esfuerzo de “defender el petróleo”; qué hubiera pasado.

Me imagino que esto no sólo sucede en nuestro país. Pienso que en otros también se toman las declaraciones y actitudes de Maduro (o de la campaña venezolana en su conjunto) como una especie de telenovela latinoamericana de bajo presupuesto y barata producción. Se desacredita lo que dicen los candidatos y de esta manera se elude hacer un trabajo de análisis más profundo o más serio.

Porque no sabemos cómo toman las palabras del pajarito los propios venezolanos. De acuerdo a una encuesta publicada recientemente por Datin Corp, Maduro sigue aventajando al candidato opositor por 8 puntos. ¿Se tomarán de la misma manera las declaraciones del ungido Maduro en Caracas o Maracaibo, o allá también son objeto de burla y descarte demencial (como las hacen parecer aquí)?

No lo sabemos, y nos hace falta para pintar un mejor cuadro de lo que sucede en Venezuela.

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El Cafetín de las 5

Revista cultural con sede en la Ciudad de México. 25 de abril 2011
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