Rusia y Siria: la relación necesaria

Poco más de dos años han pasado ya desde que el conflicto en Siria estalló. Desde entonces el fiel aliado Rusia ha permanecido apoyando al régimen de Bashar al-Assad, e impidiendo que el Consejo de Seguridad tome alguna decisión como la intervención. La presión internacional que yace sobre Rusia es bastante, -cabe destacar que comparte el peso con otros Estados como China e Irán- pero lo cierto es que es éste el mayor aliado del líder sirio.

Tras más de 70,000 muertos y casi un millón de refugiados, la pregunta obligada es ¿por qué Rusia sigue impidiendo que los rebeldes depongan a al-Assad? Existen diversas razones, muchas de ellas interrelacionadas y que llevarían muchas hojas de investigación y análisis; pero sintetizadas, aquí están las 5 principales causas del apoyo ruso al régimen de al-Assad:

assad_putin_2255468b the telegraph

al-Assad y Putin/ Fuente: The Telegraph

1)  Historia: Desde la época de la Guerra Fría, la entonces URSS y Siria llevaban muy buenas relaciones. Siria es un punto estratégico en la región de Medio Oriente, y la alianza se estableció para lograr un contra balance de la influencia de Estados Unidos en la región. La relación fue primordialmente militar.

2)  Armas: Rusia y Siria tienen una estrecha relación en términos de tratados de armas, que además proveen de un flujo económico. De hecho, Rusia es uno de los principales socios importadores de Siria. Además, Rusia administra de armamento al régimen con el fin de apoyarlo.

3)  Tartus: Es una base naval instalada por Rusia y que en tiempos de la era soviética, era usada como locación de logística para el ejército soviético, en especial después de que abandonaron Egipto. Para muchos analistas es un punto fundamental de por qué Putin continúa apoyando a Bashar el-Assad, pues además, la base cuenta con capacidades portuarias de agua profunda, lo que permitiría a Rusia atracar submarinos con contenido nuclear. Por lo que perderla equivaldría a debilitar el poder ruso en el Mediterráneo. Sin embargo, es importante mencionar que para otros analistas, Tartus no es más que un almacén que no posee ningún interés militar, si acaso tendría un valor político.

Imagen 2

Tartus/ Fuente: Egar Ciaber

4)  Medio Oriente: Rusia tiene un interés importante en la región de Medio Oriente, e incluso lo considera como zona de influencia. La alianza con Siria no sólo obedece a tratados de armas ni al objetivo de contrarrestar la influencia estadounidense en la región; también está íntimamente relacionado con la situación nacional de Rusia y sus intereses en términos del liderazgo en la región. Sin un gobierno chiíta en Siria, Rusia teme que se desestabilizaría la región.

5)  Alahuíes: Son una rama del Chiísmo, que a su vez es una vertiente del Islam. La otra rama importante es el Sunismo. Estas dos ramas tienen diferencias ideológicas y religiosas, por lo que el conflicto entre ambos es común. Bashar al-Assad es alahuí, que en Siria es una minoría pero son los que tienen los puestos importantes tanto en política como en el sector militar. Para Rusia, es fundamental que un gobierno sea de tipo alahuíe (chiíta) en Siria, para evitar que el sunismo extremista tome el poder y se expanda por Medio Oriente. Esto tiene mayor relevancia si se toma en cuenta la experiencia de Rusia con el conflicto separatista en Chechenia, lugar donde hay una importante población sunní. Y es también una razón para mantener de su lado a Irán (país predominantemente chiíta).

6)  Experiencia con Chechenia: Rusia no podría apoyar algo que no fuera al régimen en el caso sirio, principalmente porque de apoyar a los rebeldes estaría dando un mensaje al interior apoyando la disidencia rusa. Por otro lado, la situación con Chechenia endurece más la política rusa de no injerencia y de la soberanía del Estado, proyectándolo hacia el exterior.

Sin duda hay otras razones por las cuales Rusia apoya a Bashar al-Assad, aquí se presentaron unas pocas.

Imagen 9

Caos en Siria/ Fuente: Eurasian Hub

Por otro lado, también está el asunto de los derechos humanos dentro del conflicto sirio. Este fue el argumento que se usó para reunir a los miembros del Consejo de Seguridad casi desde el inicio del conflicto. Sin embargo, fue hace poco más de un mes que la tensión subió de nivel por las sospechas del uso de armas químicas por parte del régimen contra la población. Es sabido que Siria cuenta con uno de los almacenes de armas químicas más extensos. Los rebeldes acusaban a las fuerzas militares de haber usado “desde hace meses” dichas armas, por su lado, el gobierno se deslindaba de la responsabilidad y aseguraba que los que habían hecho uso de aquellas armas eran los grupos opositores o “terroristas” -como los llama el régimen-. Esta acción ha sobresaltado no sólo a los medios sino a la comunidad internacional entera; el uso de armas químicas es considerado como un crimen de guerra y resulta como un acto deplorable que viola el Derecho Internacional. Las investigaciones aún no son lo suficientemente claras como para asegurar quién fue el responsable, pero se conoce que uno de los más utilizados fue el gas sarín que provoca en las víctimas boca llena de espuma y pupilas dilatadas.

Para aclarar dudas y fincar responsabilidad, se han enviado inspectores de la ONU, pero como era predecible, el régimen no ha permitido tal investigación. Hay acusaciones y pruebas tanto de uno como del otro. Lo único cierto es que el gas es tóxico y se considera como arma de destrucción masiva. En este sentido, varios mandatarios se han condenado el uso de estas armas; por su parte, Barack Obama, había dicho antes que el uso de estas armas cruzaría la “línea roja” del conflicto, obligando a EUA a tomar una posición más severa con respecto a éste. Sin embargo, EUA continúa esperando una aclaración de las investigaciones y aún continúa incierta cualquier acción que pueda tomar.

A todo esto, hay que agregarle los recientes ataques de Israel a Siria. Israel mandó el 2 y 5 de mayo ataques aéreos hacia el sur de Siria, el blanco del domingo era un cuartel general y un centro de investigación. El objetivo de Israel es detener el envío de armas de Siria a Hezbollah, grupo libanés que apoya abiertamente al régimen sirio. Siria y Hezbollah intercambian armamento y soldados, pero a Israel le preocupa que el grupo de Líbano tenga un mejor armamento pues amenaza su propia seguridad nacional. Siria ha reaccionado afirmando que el país es capaz de enfrentar cualquier ataque. Rusia a su vez, condenó el ataque y aseguró que el ataque era una amenaza para la estabilidad regional.

Por lo pronto, no parece probable que Rusia deje de apoyar a al-Assad, desde luego no permitirá una actitud injerencista por parte de nadie, aunque sigue apoyando la idea de un establecimiento de negociaciones entre el régimen y los rebeldes. Es claro además, que las investigaciones deben profundizarse y no actuar hasta tener toda la información antes de acusar a una u otra parte del uso de armas químicas. Finalmente, por ahora, parece que la prioridad es evitar un conflicto regional que en estas condiciones puede parecer como un escenario posible.

Por: Frida Arriaga Cinta/@frieDen19

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

El Cafetín de las 5

Revista cultural con sede en la Ciudad de México. 25 de abril 2011
A %d blogueros les gusta esto: