El jazz de Hello Seahorse!

  • La banda presentó en el Teatro Metropólitan Arunima, su producción más reciente.

Cada vez me queda más claro que Hello Seahorse! es una banda de jazz. Un jazz ultracontemporáneo, hasta futurista si se quiere, pero jazz al fin. El concierto de anoche en el Teatro Metropólitan sólo confirmó mis sospechas.

Se trataba de la presentación del disco ¿nuevo? de Hello Seahorse! Arunima, el cual, aunque lanzado en octubre del año pasado, era presentado formalmente en sociedad algunos meses más tarde. Quizá esa demora causó que algunos se les mezclaran las fechas, como en cualquier fiesta, y que dejaran algunos espacios vacíos (sobre todo en los balcones de arriba) del Metropólitan. No importaba mucho: la voz de Denise Gutiérrez, ex-Lo Blondo, sería capaz de rellenar un Foro Sol desértico.

Pero me estoy adelantando.

Antes del inicio del concierto, afuera del Teatro, había pocos vendedores de playerasdiscostazasgorras y los revendedores parecían más tímidos de lo acostumbrado. No había hordas saliendo del metro con peinados a medio rape o lentes de pasta, y adentro había parejas de edad más avanzada que un par de miembros de la banda sumados. Todo apuntaba a lo inesperado.

Dieron las 9 de la noche, la hora que marcaba el cartoncillo de Ticketmaster, y en vez de Hello Seahorse! apareció en el escenario 424, una banda costarricense que se escuchaba bien pero no alcanzó a ser sobresaliente. Su mejor aplauso fue que no les abuchearan, o pidieran a gritos a la otra banda. Eso ya es un triunfo para los teloneros.

Cuarenta y cinco minutos después salieron a un escenario minimalista (tanto así que sólo había instrumentos) los miembros del cuarteto electrorock. Portando chamarras con la estampa del disco nuevo, cada uno tomó sus posiciones. Una batería frente a las percusiones, la guitarra a la derecha del público, detrás el sintetizador y al frente la voz, un instrumento más, único.

La música de Hello Seahorse! sorprende por la manera en que fluye. Una tras otra, las canciones se sucedían sin interrupciones. Los minutos transcurrían con la batuta de la voz, que se contorsiona, se agita, sube y baja y se revuelve. Como el cuerpo de donde sale. El valor de la caja torácica de Denise Gutiérrez es tal que las canciones casi siempre incluyen loops de sus gritos, sus versos, sus lamentos angelicales, como si las computadoras trataran de atrapar y no soltar ese sonido.

Cortesía: El Universal

Cortesía: El Universal

El concierto transcurre con el público en sus asientos. Disfrutando de la improvisación de unos y otros, con el lucimiento individual de todos por partes, con ritmos ambientales y electrónicos que sustituyen el contrabajo por un sintetizador, y que incorporan también trompetas y saxofones. Hello Seahorse! es una banda de jazz.

Pensemos en grandes intérpretes femeninas de jazz: divas absolutas, que dominan el escenario y cuya voz es inconfundible. Ella Fitzgerald, Josephine Baker y compañía. Denise Gutiérrez es una de ellas. Durante el concierto inclusive pidió detener la canción que le da el título al disco, Arunima, pues confesó que la llenaba de dolor. El público le respondió con aplausos y ella pidió su apoyo para continuar. Era sincera. Le dolía lo que cantaba. Esas cosas ya no se ven.

La noche siguió con éxitos de sus discos pasados, como Bestia  o Un año quebrado, en los cuales la gente se levantó de sus asientos y se dejó llevar por el ritmo que invitaba a mover los pies y aplaudir al ritmo de las percusiones. Eso sí, cada canción era coreada y recibida con el mismo grito de emoción. Cada canción terminaba con aplausos.

Después de hora y media de concierto, Hello Seahorse! bajó del escenario para tomarse un respiro. Regresaron para la parte final, compuesta de una lista de canciones menos movidas pero no por ello menos potentes. La música de Hello Seahorse! se disfruta más en vivo: uno los puede imaginar perfectamente amenizando una magnífica fiesta. Y en su celebración propia, la banda invitó al escenario a Pascual Reyes, de San Pascualito Rey, para que cantara con ellosLa ronca voz del guitarrista era el complemento ideal para Gutiérrez, que destaca igual le pongan a quien le pongan en frente (léase León Larregui, Leonardo de Lozanne, etc.).

El concierto terminó sutilmente. Las luces se fueron prendiendo poco a poco, mientras moría en el fondo un beat que se repetía entre los aplausos de la gente y las reverencias de una banda agradecida con su público.

Si de por sí es difícil jalar gente para el jazz.

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Comments

  1. Estoy de acuerdo en la apreciación de HS! como grupo de jazz ultracontemporáneo. Denise es transmisora de muchos sentimientos innombrables, esperemos que la evolución del grupo siga su constancia y nos traiga muchos más trabajos de calidad. No es fácil asumir el peso que conllevan juntos el talento y la fama, pero estos chicos son muy congruentes en todos sus pasos y la música es el mejor legado que pueden dejarnos.

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El Cafetín de las 5

Revista cultural con sede en la Ciudad de México. 25 de abril 2011
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