Juan Yin

Los medios de información, las empresas periodísticas, son distintas a las redes sociales. Los contenidos de uno y otro no deberían de ser los mismos, por una cuestión casi ontológica, de principios, de los alcances, límites y propósitos de cada cual.

Lo anterior es relevante esta semana con la aparición de decenas de videos en YouTube que presentaban al presidente Enrique Peña Nieto “cambiándole el nombre al presidente de China”. De nueva cuenta, más de uno que vio ese video en sus múltiples copias no sabía de antemano quién era o cómo se llamaba en realidad el mandatario del país asiático. Pero si el título del video lo indica, seguro no es el que Peña Nieto pronuncia.

En el metraje se observa al presidente Peña, quien pronuncia unas palabras de bienvenida a la comitiva china que estuvo en nuestro país esta semana. “En nombre de los Estados Unidos Mexicanos, es un honor recibir hoy al presidente de la República Popular China.” El problema es que al parecer Peña Nieto se comió ese punto y seguido, o los dos puntos, que darían pie a su siguiente frase: “Juan Yin, Juan Yin”, escucharon unos, haciendo burla de lo que suponían era una pifia evidente del presidente.

En diferentes versiones, el video acumula a la fecha más de 500,000 visitas en YouTube, y obedece al fenómeno de los errores virales del presidente Peña, que parece ser una de las expresiones más populares del humor en la red.

Si uno hacía un mínimo trabajo de búsqueda de información, de contexto (el tamaño del error invitaba a hacerlo), encontraba fácilmente la respuesta al desconcierto: el presidente Peña había dicho en realidad “huānyíng, huānyíng” que significa “bienvenido” en mandarín.

Lo interesante de esta situación es que los medios volvieron a tomar un video descontextualizado y lo ofrecieron como noticia. Lo mismo sucedió hace un par de meses con el clip del “reportero de Televisa finge entrevista como encapuchado”. Con un trabajo de edición mal intencionado, una falta de contexto grave (omisión imperdonable en un oficio como el periodístico) y la ausencia de cualquier elemento para la comprensión de lo observado, distintos medios se treparon a descalificar a Televisa mediante la publicación del video en sus portales.

Cuando un medio hace eso, de una u otra manera está validando el contenido del producto. Si los textos que publican tienen que pasar diferentes filtros, ¿por qué los videos no?

La excusa socorrida es la más fácil: el video no es nuestro y lo presentamos porque es popular en redes sociales. De nuevo, ¿por qué la necesidad de recuperar todo lo de las redes sociales? ¿Qué los medios no representan una plataforma distinta?

El problema no se detiene ahí. Miles de ciudadanos, que confían que los medios ofrecen una seriedad mayor que una cuenta “@antiepn” en Twitter, ya vieron el video y dieron también por bueno el título. Así, la desinformación se comparte y masifica. Un simple “usted disculpe” no es suficiente, y no debería ser la manera de actuar de los medios de información, pues casos similares minan el bien más valioso de las empresas periodísticas: su reputación.

En ese esfuerzo por subirse al tren de las redes sociales, los medios están dejando a un lado la razón primaria de su existencia: la validación, la comprobación, la contextualización que en una amplia mayoría de casos los ciudadanos comunes no pueden realizar, y menos en 14o caracteres.

P.D. La que peor queda parada en estos casos es la información. Entre ataques políticos y burlas se pierde el sentido real de las noticias. Para los medios “opositores”, es más fácil publicar la nota con el video de Peña Nieto “cambiándole el nombre al presidente de China” por dos razones: inevitablemente generará visitas y de paso logra golpetear la figura del mandatario. Aquel que hace un esfuerzo por contextualizar, por referirse a los datos (la correcta traducción del famoso “Juan Yin”) será visto inevitablemente como un medio “comprado” por el gobierno.

Ejemplo número 1: primer comentario encontrado en una columna periodística que hace eco de la disculpa en redes sociales de Proceso por el caso Juan Yin. http://bit.ly/1ba096E

Señor Federico Arreola…………es una lastima que Usted, Al Igual Que Francisco Martin Moreno, hayan vendido su poca credibilidad al servicio de un gobierno retrograda como el actual de EPN……..pero bueno………..veo que se siente orgulloso de ser un pobre de-mente que vendio su poca dignidad por unos cuantos granos de maiz……………bien por usted !!!

Disculpas de la revista Proceso

Disculpas de la revista Proceso

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El Cafetín de las 5

Revista cultural con sede en la Ciudad de México. 25 de abril 2011
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