La porosa frontera

Quienes siempre defienden a internet como el medio más libre de todos, estos días han tenido que repensar sus palabras. Fruto de una serie de entrevistas con un ex-agente de la CIA, el diario británico The Guardian dio a conocer las maquinaciones más bien truculentas mediante las cuales opera el gobierno de los Estados Unidos para vigilar la web. Pero este espionaje de proporciones titánicas no se detiene ahí. El programa del gobierno denominado PRISM también es capaz de obtener los registros de las llamadas telefónicas.

Para algunos se trata de la confirmación de sus peores miedos, aquellos que parecen salir de Hollywood para insertarse en la realidad. Sin embargo, las cosas bien podrían funcionar al revés. ¿Estamos frente a un mundo donde los sucesos reales nos parecen de película o en un mundo de ficción del que los estudios cinematográficos buscan extraer la realidad? Las maneras en que lo real y lo ficticio (0 al menos lo que categorizamos como tal) se cruzan son incontables y muchas veces terminan por difuminar las ya de por sí porosas fronteras.

Edward Snowden no es el primer hombre que pasa por un momento así. Antes que él, la historia política de los Estados Unidos está llena de filtraciones, hombres que desde su garganta profunda detallan a la prensa, a un investigador o a las autoridades lo que quizá todos conocían, pero pocos se atrevían a confirmar. Porque una cosa es desplegar en el muro de Facebook una larga perorata en contra de que “se utilicen mis datos personales” y otra es vivir en el mundo real.

Antes que Snowden, otro agente secreto, Christopher Boyce, también fue protagonista de una trama similar. Corría el año de 1975 y Boyce haría públicos cables de la CIA que hablaban del posible involucramiento del gobierno de los Estados Unidos en el golpe de Estado en Australia. A raíz de esa filtración, Boyce se volvió un prófugo de la justicia norteamericana,

Lo interesante del caso de Boyce es que a los 20 años, Hollywood recuperó la historia y la convirtió en un éxito: The Falcon and the Snowman (1985), protagonizada por Timothy Hutton y Sean Penn. La cinta a su vez es una adaptación de la historia de Boyce novelada por Robert Lindsey. Ahora Boyce escribe sus memorias de lo sucedido, en un libro adecuadamente titulado The Falcon and the Snowman: American Sons. ¿Qué tanto habrá influido la película en los recuerdos del propio espía? ¿Será capaz de discernir lo que en realidad vivió de lo que todo mundo piensa que vivió (incluído él quizá)? ¿Cuando escribe un capítulo piensa en él, o en Hutton protagonizándolo?

En China, otro actor central en este drama de espionaje, la ficción se asemejó tanto a la realidad que resultó preocupante para algunos. Se trata de una imagen que presenta al presidente asiático caminando junto a Barack Obama durante la visita del primero a los Estados Unidos, que fue homologada de inmediato con su contraparte ficcional: Winnie Pooh caminando al lado de Tigger. La postura de los personajes es increíblemente similar a la de los presidentes, los gestos corresponden de manera idéntica y hasta el paisaje resulta terriblemente parecido. Razones (suficientes o no) para que el gobierno chino censurase algunos de los blogs que reproducían la imagen.

¿La imagen de Pooh y Tigger se compuso después de la fotografía real? ¿La fotografía fue tomada en el momento exacto por un fanático de la ficción? ¿Qué imagen resulta más real?

En un mundo donde los medios de comunicación hacen explotar transbordadores espaciales enteros (incluída la tripulación) y luego los regresan a la vida, no es difícil entender que vivimos profundamente confundidos en cuanto a lo que es realidad y lo que ya deja de serlo. En otro ejemplo del universo fantástico por excelencia, el tenista español Rafel Nadal (o quien maneja su perfil en Twitter) lanzó sus condolencias por la muerte de Nelson Mandela, un acontecimiento que aún no ha llegado.

Quizá algún día podremos, por fin, fijar una separación categórica, contundente y veraz entre la realidad y la ficción, entre los hechos y la imaginación.

Adelanto una hipótesis: si sí, no seremos humanos.

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El Cafetín de las 5

Revista cultural con sede en la Ciudad de México. 25 de abril 2011
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