El último mensaje de Cuauhtémoc a los aztecas

 
 
Nuestro Sol se ocultó
Nuestro Sol desapareció su rostro
Y en completa obscuridad nos ha dejado
Pero sabemos que otra vez volverá.
Que otra vez saldra
Y nuevamente nos alumbrará
Pero mientras allá esté 
y en la mansión del silencio permanezca, 
Muy prontamente reunámonos y estrechémonos
Y en el centro de nuestro ser ocultemos
Todo lo que nuestro corazón ama
Y que sabemos que es gran tesoro.
 
Destruyamos nuestros recintos al principio creador,
Nuestras escuelas, nuestros campos de pelota,
Nuestros recintos para la juventud,
Nuestras casas para el canto y el juego.
Que nuestro nuestros caminos queden abandonasdo
Y que nuestros hogares nos resguarden
hasta cuando salga nuestro nuevo sol.
 
Los papacitos y las mamacitas
Que nuna olviden guiar a sus jóvenes
Y hacer saber a sus hijos mientras vivan
Cuán buena ha sido
Hasta ahora nuestra amada madre tierra Anahuac
Al amparo y protección de nuestro destino
Y por nuestro gran respeto y buen comportamiento,
Confirmados por nuestros antepasados
Y que nuestros papacitos muy animaosamente
Sembraron en nuestro ser.
 
Ahora nosotros les encargaremos a nuestros hijos
Que no olviden informar a sus hijos
Cuán buena será, cómo se lenvatará
Y alcanzará fuerza
Y cuán bien realizará su gran destino
Esta nuestra amada madre tierra Anáhuac.

La tradición oral atribuye este poema como el último mensaje del Tlahltocan (Consejo de Gobierno) de Mexico Tenochtitlan, dado a conocer por Cuauhtémoc como mandato de su último acto de gobierno el 12 de Agosto de 1521.

Estatua de Cuahtémoc. Fuente: Wikimedia

En esta ocasión quiero compartirles este pequeño poema, escrito como último mandato del también último emperador azteca, Cuahtémoc en lo que sería la antesala de la derrota final de esta cultura ante el poderío conjunto de los españoles y sus aliados indígenas. Posteriormente, dichos aliados que pelearon en contra de sus antiguos opresores, fueron rápidamente oprimidos por un nuevo enemigo; el español. Ello supuso el inicio de la casi-erradicación de todo indicio de cultura previo a la colonización española, desde ámbitos religiosos, culturales, sociales y artísticos a través de la imposición de la cultura europea, presuntamente superior.

Mural de Diego Rivera en el Palacio Nacional

Ciertamente y a pesar de que el enemigo europeo no debía suponer un verdadero peligro para las culturas prehispánicas por su reducido número comparado con la población indígena, la situación se vio rodeada de circunstancias que hicieron que la historia se desenvolviera de ese modo. Por ejemplo, la superstición hacia el origen y presunta divinidad de los europeos, el temor hacia las bestias y armas de fuego que traían consigo, la incertidumbre de los dirigentes aztecas hacia la respuesta de sus dioses. Del mismo modo, la posterior difusión de enfermedades inexistentes hasta ese entonces en el continente, traídas por los conquistadores, como el sarampión y la viruela que terminaron por matar a más de 1/4 de la población indígena.

Sin embargo, en un el suspiro de la cultura azteca, de sus tradiciones, sus costumbres, sus valores y sus creencias, su máximo líder; quien peleó hasta el último momento y hasta perder el último edificio en manos de los conquistadores, exclamó el grito final de su pueblo consumado en el anterior poema.

El abrazo. Pintura de Jorge González Camarena

En primera instancia se puede considerar un poema que habla de resignación ante la situación actual, donde no existe un espíritu de resistencia ante los nuevos opresores europeos pero en cambio si una actitud de sumisión, obediencia y olvido a todo lo conocido y amado. Pero leyendo y entendiendo el verdadero trasfondo de él, en realidad supone una esperanza y una fe ciega en lo que vendrá en el futuro, un nuevo amanecer y un nuevo sol. Esta nueva oportunidad representaría un nuevo inicio para los hijos de la madre tierra Anáhuac en donde podrían renacer de sus cenizas, de sus escombros y luchar por el destino que tienen garantizados; el de volver a ser un gran pueblo.

¿Cuándo sucederá ese nuevo amanecer? o ¿Es que acaso ya ha sucedido? Muchos podrían ser de la opinión que afirma que la independencia de México supuso la oportunidad de ver a esta tierra renacer, bajo el liderazgo de sus propios hijos y bajo ideales de libertad e igualdad. Sin embargo dicha oportunidad se fue perdiendo poco a poco bajo tintes que involucraban luchas de poder o intereses económicos. Llegó la revolución mexicana y ahora si, bajo clamores de igualdad, justicia, tierra y libertad, parecía que los hijos de esta tierra por fin tendrían la oportunidad de volver al sendero de la gloria. Pero para no variar y no defraudar a la historia, todo se volvió a perder en luchas de caudillos y la instauración de un gobierno, y un partido político, que terminaría por traicionar todo ideal revolucionario.

Doscientos y cien años después de esos grandes eventos respectivamente, nos encontramos con situaciones que nos hacen perder la esperanza, la confianza en nosotros y nuestros iguales, la resignación ante una realidad impuesta y ante el desvanecimiento de nuestros propios ideales. Nos vemos sumergidos en situaciones que nuevamente nos hacen tomar actitudes de sumisión, obediencia y de indiferencia a todo lo que nos importa. Pero no, nosotros no hemos de escribir un poema como último mensaje de lo que somos. Nosotros somos esa esperanza que Cuauhtémoc vislumbró y soñó hace casi 500 años. No hemos de esperar el nuevo amanecer ni el nuevo sol, lo hemos de encontrar cuando estemos transformando nuestra realidad.

Por último, quiero compartir la ubicación donde podemos encontrar este poema. Además de poderlo encontrar en internet, podemos hallarlo en un edificio público de la Ciudad de México, un tanto escondido y que muchas veces pasa desapercibido debido al descuido en que ha caído y la poca difusión que tiene. Lo encontrarán en la calle de República de Guatemala, detrás de la Catedral Metropolitana. Si un día están por la zona, no duden en irlo a ver y reflexionar unos momentos.

Mapa de ubicación

Nemo el Capitán

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Comments

  1. Mapachin says:

    Hola, muy bien reflexionado..!!! te felicito..!!

  2. Lanzas rotas says:

    Quedan las lanzas sobre los caminos,
    Nos hemos arrancado los cabellos de dolor,
    Las casas ya no tienen techo y sus muros están teñidos de sangre…

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El Cafetín de las 5

Revista cultural con sede en la Ciudad de México. 25 de abril 2011
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